viernes, 11 de diciembre de 2009

¿Qué tendrías en la caja fuerte?

Mientras escribía sobre la historia de ciruelas y abrazos, y nombré mi “ciruela tesoro” Recordé una historia que leí y que me dejó una sensación agradable junto a la reflexión de ¿qué es lo más importante que, guardamos, atesoramos, o tenemos?

Murió el padre de una familia, de muy buena situación económica, aunque de vida bastante austera. Pasado el tiempo, entre funeral, trámites, y todo lo que en ese momento se vive, es que comenzaron los hijos a revisar las pertenencias del padre en la oficina que tenía en casa. Había muchos papeles, libros, cuentas, cartas, etcétera. Llegó el momento de ver qué es lo que había realmente en la caja fuerte que él mantenía resguardada en su despacho. Los hijos no tenían idea, aún así, algunos pensaron en quizá, valores en dineros, joyas, acciones, en fin. Existió cierto grado de ansiedad y a la vez un respeto por entrar en los depósitos del padre.

Al abrir la caja fuerte, la impresión que todos los presentes se llevaron, fue mucho mayor a la que podrían haber imaginado toda su vida. Dentro de esa negra caja, con varios números y claves, donde estaban los mayores valores de la familia y para la familia, que el padre había resguardado. Se encontraban, los primeros dientes de leche de cada hijo, junto a sus pulseritas de hospital cuando nacieron; Cada ombligo suelto de cada niño de la casa, estaba delicadamente envuelto, con nombre y fecha. Dibujos que fueron realizados por las infantiles manitos para el día del padre; fotografías, zapatitos, cartas y tarjetas, todo cuanto había ahí, eran los recuerdos de la familia, en especial de los hijos.

Cuando fueron sacando cada pertenencia, las lágrimas cayeron en los que estaban ahí presentes; La madre, y los hijos ya adultos. Todo lo que veían y revisaban, era lo que el padre había considerado lo de más valor; las reliquias que él estimó en guardar bajo clave secreta. No había una sola joya, ni acciones, ni dineros. Eso no era lo que él había considerado como algo digno de guardar y retener.

Me identifico plenamente con el pensamiento de este padre, en que los reales valores, son aquellos que nos han ido dejando las personas que son importantes para nosotros; Nuestros abuelos, padres, cónyuge, hijos, amistades. Y no son las cosas materiales, sino el recuerdo que tiene implícito lo que le da el valor a algo.

Guardamos en mi casa también; dientes, dibujos, brazalete de hospital (cuando nacieron mis hijos), fotografías, las hormas de madera con que mi abuelo le hacía zapatos a mi abuela; La placa de la puerta de casa, con el nombre de mi suegro que ya no está; cartas de un tío de 91 años, que me sigue llamando por teléfono para saludarme y darme consejos. Un cuento realizado por mi hija, cuando tenía unos 6 ó 7 años, los primeros dibujos de mi hijo, haciendo sus propios super héroes. En fin, los valores familiares que si tuviéramos una caja fuerte, estarían de seguro, como los tesoros dignos de resguardar en ella.

Anouna

16 comentarios:

MAJECARMU dijo...

Anouna,este escrito me ha emocionado y me ha traido muchos recuerdos de mis padres y mi casa del pueblo..!

He pasado a tu anterior post y realmente veo que eres valiente,no sólo ante el accidente,sino comenzando blog nuevo..Sabía que pronto volverías,porque nunca te fuíste,al despedirte te quedaste poco a poco con cada uno de nosotros..

Ahora os dejo yo,amiga,no sé por cuánto tiempo.. Lo cierto es que os echaré de menos y no tardaré mucho en volver. Es enriquecedor compartir vuestras letras y crecer juntos.

Espero que tengas una buena Navidad y el año nuevo te traiga lo que deseas,te lo mereces.

Te mando mi agradecimiento y mi abrazo grande por ser y por estar.
M.Jesús

Manolo Jiménez dijo...

No creo en las cajas fuertes.

Tengo dos cajas de cuero, regalo de mi padre, grandes donde hay de todo. No tienen tapa siquiera.

Lo realmente valioso se guarda en el corazón, lo demás simples objetos.

Abrazos.

Anouna dijo...

MAJECARMU: Querida amiga, que alegría verte aquí también. La verdad, este espacio iba a ser reservado para ir poniendo letritas que fueran saliendo en el día a día, pero luego pensé cómo no compartirlo con quien quiera pasar por él. Y agradezco el estar.

Me alegro que te gustara la historia. Estaremos en contacto, quse tengas lindo tiempo familiar.

Abrazos miles,
Anouna

Anouna dijo...

MANOLO: Creo que cada persona tiene ese lugar, ese espacio para guardar y retener sus valores personales, ya sean materiales o no. Me alegra que dispongas de esas cajas especialmente regaladas por tu padre, y que tus mejores tesoros puedan estar en el corazón.

Lo importante no es el dónde, ni en qué, sino el sentido de ver el valor en lo que realmente importa, las personas al fin y al cabo, Las Personas.

Abrazos,
Anouna

KUBAN dijo...

Cuántas veces trastocamos los valores verdaderos y los confundimos con cosas que en realidad no son valiosas. Excelente tu historia. Un abrazo, amiga.

Rodolfo Cuevas dijo...

Ojalá, Anouna, y el mundo se viera en este magistral relato, quizás le diera por recuperar los principios y valores perdidos. Muy buen relato, me gusto.
Felicidades y un dulce abrazo.
R.C.

Anouna dijo...

KUBAN: ¿Cuántas veces? muchas, más de las que nos damos cuenta, pero aún estamos a tiempo, no te parece?

Gracias por tu visita, me alegra siempre verte.

Miles de abrazos,
Anouna

Anouna dijo...

RODOLFO CUEVAS: Bienvenido!! Gracia por la visita, por el comentario, y por no pasar de largo, sino dejar huella aqui.

Hay muchas historias reales, con gente real, de las cuales podemos aprender, hay que ver más allá de lo que los noticieros nos cuentan, y las páginas de farándula nos dicen. Hay que hablar con la gente, y ver que aún quedan muchas personas que viven manteniendo sus valores principales. Creo que aún hay donde mirar y aprender. (y hay mucho de lo otro también, ufff)

Gracias, espero que vuelvas.

Anouna

Otra vez a viajar al olvido... dijo...

quizas estaría yo en la caja fuerte...

Otra vez a viajar al olvido... dijo...

cuando quiero esconderme...

Flor dijo...

Anouna, sabes que yo no conocia este blogue? Pues me gusta mucho, y ya estas escribiendo hace unos dias, que bueno!

Besiños

Flor

Isabel Estercita Lew dijo...

Qué hermosa historia! Y pensar que guardo los dientes de leche de mis hijos en mi vieja cajita de música...
Gracias por recordármelo con un texto tan tierno.

Estercita

Anouna dijo...

OTRA VEZ VIAJAR AL OLVIDO: Primero Bienvenido, no nos conocíamos. Y gracias por un comentario muy original. ¿Por qué esconderse? ¿No te parece asfixiante? jajjajaja
Creo que hay lugares mejores, ¿Qué te parece detrás de la cortina, o debajo de la cama, mejor detras de un árbol con pocas ramas? Es que cuando alguien se esconde, me da la impresión que lo hace para que lo encuentren. ¿No te parece?

Un abrazo, vuelve siempre.

Anouna

Anouna dijo...

FLOR: Debo confesar que fue casí un experimento para no perder todo lo que estaba sintiendo que perdía. El escribir. Lo he dejado para el que lo encuentre en su camino. Me alegra que tú lo hayas encontrado, y ya puedas compartir conmigo. Si yo te contara amiga, si yo te contara.

Miles de besos, te aprecio montones!!!

Anouna

Anouna dijo...

ISABEL: Un gusto enorme conocerte, gracias por estar aqui, y por tu comentario. Pues, yo no tengo caja fuerte, sinceramente sentiría cierto recelo de tener una. Mis valores principales son las personas, y ellas no se pueden meter dentro de una caja. Ahora, esas cosillas lindas que conservamos, como bien dices esos ratones de dientes de nuestros niños, bueno, estan en un joyerito, esas son mis joyas, lo demás en cajitas, cajas, cajones. Otras más a la vista, para recordar mejor todo. Excelente que puedas compartir aquí conmigo, te sigo esperando.

Un abrazo, desde Chile.
Anouna

luciernaga_poeta dijo...

Me ha llenado de ternura tu historia, siempre he pensado que hay cosas que tienen valor y otras precio; entre las primeras están las que merecen ser guardadas pues soninsustituibles. Me da gusto conocerte y te agradezco que compartas algo tan bello que nos llama a la reflexión de cuales son los verdaderos valores en nuestra vida.
Un abrazo grande
Cecy